Toy Story se convierte en una curiosa mezcla de aventura y Sandbox, y nos llega de la mano de los responsables de la saga Just Cause. Igual de alocado que la película, nos encontramos ante una adaptación de cine a videojuegos de todo menos habitual. Si las adaptaciones generalmente son malas, las de películas de animación suelen ser peor, pero... toda regla tiene su excepción.
Por el camino se ha subido al carro Avalanche Software, y con ellos en lugar de apostar por una dinámica lineal y por un apartado gráfico discreto, Toy Story 3 se ha inclinado por abrir su planteamiento al del Sandbox al más puro estilo GTA, pero al mismo tiempo completamente irreconocible, y de apostar al mismo tiempo por el mismo motor gráfico de Just Cause 2, dejándolo casi irreconocible.
Ciudad Viva, Ciudad Articulada
La película de Toy Story 3 se estrenará en las próximas vacaciones de julio, y para acompañar su llegada a la gran pantalla tendremos en las tiendas el videojuego para PC, Xbox 360, PlayStation 3, Wii, DS y PSP. Un título con el que Avalanche Software debuta en el viejo pero siempre maltratado arte de trasladar largometrajes al mundillo del entretenimiento interactivo.
En la aventura que traerá consigo conoceremos a todos los simpatiquísimos personajes de la saga cinematográfica como Woody, Buzz Lightyear y toda la larguísima retahíla de entrañables secundarios que adornan sus historias. En el Modo Historia tenemos el clásico juego de acción y plataformas bastante directo y con algunos ligeros rompecabezas que resolver y carreras que superar para poder seguir progresando.
Sin embargo el verdadero punto de interés de Toy Story 3 reside en el llamado modo Toy Box –algo así como La Caja de Juguetes-, que ha sido descrito como una mezcla entre GTA y Sim City. El componente deudor del juego de Rockstar es más que obvio, puesto que el libre albedrío a la hora de desplazarnos por su mundo abierto es su principal característica, sin embargo el punto paralelo con el gestor de ciudades de Maxis es el verdadero puntal y es lo que lo convierte en algo único.
Así pues cada misión que superamos con nuestros personajes en estos pequeños minijuegos que se nos proponen nos reporta una modesta cantidad de oro, y ésta podemos invertirla en construir edificios o en reclutar habitantes para la ciudad que recorremos. De este modo jugamos sobre la misma ciudad que estamos erigiendo, así que cuantos más edificios levantamos más lugares tenemos para recorrer, y cuantas más misiones cumplamos más construcciones podremos edificar.
Cada objeto o ciudadano que compremos lo podemos personalizar, editar y situar a nuestro gusto como deseemos y donde deseemos, de modo que los mapas presentarán exactamente el aspecto que nosotros queramos. No sólo hay edificios y objetos de repetición como árboles, y demás objetos urbanos para comprar; sino que también hay otros con los que desatar nuestra imaginación como rampas para carreras, por ejemplo. Para desplazarnos por nuestra ciudad podemos escoger el modo en el que hacerlo al más puro estilo GTA, es decir eligiendo con libertad la forma de hacerlo, ya sea usando nuestro caballo o comprando coches de carreras, etcétera.
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