Orcs Must Die
Matar orcos nunca pasa de moda, y si no que se lo digan a los chicos de Robot Entertainment, que con su Orcs Must Die han logrado crear un entretenimiento muy sencillo pero de primer nivel. Si lo tuyo es la acción con toques de estrategia y te encanta que rueden cabezas disfrutarás de lo lindo con este título arcade, un buen ejemplo que lo sencillo, algunas veces, es lo que mejor funciona.
Defender la torre hacía tiempo que no era tan entretenido.
Orcs Must Die parte de una premisa muy simple: un hechicero especialista en matar orcos fallece y de su noble tarea debe hacerse cargo su chulo e inexperto aprendiz, que resultarás ser tú. Como novato que eres partes con pocos poderes y personalización, pero poco a poco, al ir ganando experiencia desbloquearás nuevas armas y habilidades.
El juego se divide en niveles en los que tu cometido, como en todo juego del estilo defender la torre, es el de evitar que los enemigos accedan a un punto, en este caso los puntos de fisura: podrás permitir que determinado número de rivales lleguen a él, hasta que éste se destruya y se dé por finalizada la partida. Así pues, el aprendiz de mago protagonista deberá matar a todo lo que se mueva si no quiere que su misión quede incumplida –o él acabe antes muerto.
Lo divertido de Orcs Must Die es que no se limita a ser un hack and slash donde deberás acabar con todo enemigo que aparezca en pantalla. Ir a lo loco, masacrando sin ton ni son orcos, no tiene sentido en el juego, y es que los chicos de Robot Entertainment han creado un título muy balanceado, de dificultad creciente, donde es fundamental la estrategia para salirte con la tuya.

Tu protagonista desde el principio parte con una ballesta, su arma principal, y poco a poco irá consiguiendo nuevas trampas y habilidades, totalmente básicas para acabar con éxito las fases. Las trampas se adquirieren con dinero, que precisamente se consigue matando rocos. Así desde buen inicio es clave matar orcos para avanzar y avanzar para matar orcos.
Orcs Must Die cuenta con un potente arsenal de trampas que harán las delicias de todo fan del gore –eso sí, con humor y estética cartoon. Catapultas, lanzadores de flechas, barriles explosivos, plataformas con pinchos…estas y otras muchas trampas serán absolutamente imprescindibles para librarse de unos cuantos rivales sin mancharse las manos. La facilidad de su colocación y activación hacen que el título se juegue muy bien, aunque a priori desconcierte que en un juego arcade se haga uso de casi todos los botones del mando.
Como decía, debes adquirir dinero para poder comprar trampas y, no sólo eso, sino que como en muchos juegos de rol cuentas con ranuras limitadas para seleccionar las trampas y habilidades que podrás usar en cada misión. Cuando tengas mucho donde elegir esto será una tarea harto complicada y que te hará repetir más de un nivel al no saber con qué te vas a encontrar.

Además de trampas, el aprendiz de mago cuenta con habilidades y armas secundarias. No todo iba a ser usar la ballesta –aunque es el arma principal y la que activa algunas trapas- sino que cuentas con instrumentos tales como unas espadas a dos manos al más puro estilo de los juegos de Kratos que te permiten llevar a cabo combate cuerpo a cuerpo, o un cinturón de viento que realiza un ataque que aleja a los enemigos, ideal si en el escenario hay lagos lava.
Tanto las trampas como las armas y habilidades mágicas pueden mejorarse, en un sistema muy sencillo que consiste en calaveras que se recopilan finalizando misiones y más adelante, en un árbol con ramificaciones para decidir en qué se especializa tu guerrero. Así, además de la estrategia en combate –de vez en cuando el juego te da un respiro entre hordas para que coloques más trampas sin sufrir el acoso orco- podrás redefinir tus técnicas entre misiones, cosa totalmente necesaria porque nunca sabes con qué te vas a encontrar.
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