Dead Island
Enfrentarse a un holocausto zombi nunca es fácil, y menos en una isla vacacional. Tras jugar a las primeras horas, os ofrecemos 10 cosas a tener en cuenta en la nueva obra de Techland.
Lejos de querer volver a entrar en el muy manido debate sobre ese tráiler, con el que a día de hoy muchos usuarios asocian el juego por defecto (aún a pesar de no haber sido ni tan siquiera obra de Techland ni mostrar nada del propio producto, sino convirtiéndose más bien en un corto), lo que hoy os ofrecemos es un vistazo a algunos aspectos claves de lo que es el juego en sí mismo, con el que ya hemos podido pasar varias horas. Una terrorífica obra de acción basada en la supervivencia, en la que hasta el enfrentamiento más inocente puede costarnos la vida. Todavía son muchas las preguntas sobre hasta dónde llegará el potencial de la versión final de Dead Island, pero esta larga toma de control nos permite conocer un poco más sus secretos.

Disfrutar del argumento
No se puede negar que este es uno de los aspectos que más de cerca
se ha seguido desde el anuncio de “resurrección” de Dead Island. Gran
parte de la culpa la tiene ese espectacular y bello vídeo que, narrado
hacia atrás, nos mostraba la dura y poco fructífera lucha contra los
zombis de una familia normal y corriente. Durante los primeros compases
de la aventura no hemos podido profundizar tanto como nos gustaría para
ver qué nos deparará el juego a nivel argumental, pero los primeros
detalles que se van vislumbrando resultan lo bastante interesantes e
intensos como para que nos inciten a seguir adelante, a descubrir más
secretos sobre lo que está ocurriendo en la paradisíaca isla.

A nivel muy básico, durante la noche se ha expandido una infección
(destacar la curiosidad de que durante el juego se los llama infectados,
no zombis) que ha convertido a casi toda la población de la isla en
criaturas sedientas de sangre y ansiosas por desgarrar las entrañas de
los demás. Entre los pocos supervivientes que se van congregando en un
refugio en la playa nos encontramos nosotros, que por algún motivo
todavía desconocido somos inmunes a la infección por mucho que nos
muerdan. Con la ayuda de un misterioso mecenas que se comunica por radio
ofreciendo su ayuda y que, según parece, controla toda la isla, nuestro
objetivo será ir buscando nuevos refugios seguros para los
supervivientes y defenderlos mientras encontramos un modo de salir de la
isla. Eso sin olvidar las grabaciones que nos irán desvelando más
detalles de la historia que no se ve…

Elegir entre cuatro personajes
Lo primero que deberemos hacer al empezar nuestra partida de Dead
Island es elegir a uno de los cuatro personajes diferentes (dos hombres y
dos mujeres). Argumentalmente no veremos ninguna diferencia más allá de
la aparición de un modelo y de una voz diferentes, teniendo la misma
interacción con la mayoría de los personajes con los que nos iremos
encontrando. Sin embargo, sí que serán muy distintos entre sí, ya que
cada uno tendrá unos valores diferentes de inicio (salud, resistencia…) y
sus habilidades serán muy diversas (especialistas en uso de armas
afiladas, en armas de fuego, en armas contundentes…), de tal modo que a
medida que subamos de nivel se irán potenciando y convirtiéndose en
personajes completamente distintos entre sí, con una jugabilidad
adaptada a cada uno.

Tener miedo a todo
Si en algo parece que se está poniendo un énfasis especial con Dead
Island es en no limitarse a ser un simple juego de acción más con
zombis. De hecho, al menos durante las primeras horas consigue evitar
esa sensación en el jugador, ya que ningún lugar es seguro, bajo ningún
concepto. La playa puede esconder de todo a plena luz del día, los
pasillos vagamente iluminadas jugarán con nuestra mente haciendo uso de
las sombras, las estancias oscuras en las que deberemos usar una
linterna son agobiantes y es imposible prever nada… Y un clásico, los
cadáveres se levantan o, incluso si no lo hacen las primeras veces,
pueden hacerlo posteriormente cuando hayamos bajado la guardia. La
escasez de armas y lo rápido que baja nuestra vida no hace sino
potenciar todos estos elementos y provocar que nunca nos sintamos a
salvo.

Tener cuidado con los zombis de distintos tipos
Para potenciar la tensión en todo momento, las criaturas a las que
nos enfrentaremos serán muy distintas entre sí, y aunque todas poseen un
origen claramente humano, su habilidad, su fuerza, su resistencia e
incluso su nivel (al igual que nosotros, los infectados tendrán un
nivel, que veremos junto a su nombre y que determinará gran parte de sus
atributos) harán que no haya dos criaturas iguales. Algunos correrán,
otros serán más lentos; los habrá con una gran resistencia física a
nuestros ataques y otros con una fuerza descomunal que pueden tumbarnos
de un golpe; a algunos les faltarán piernas y otros no podrán usar un
brazo; no faltarán los que, simplemente, se preocupan de su comida y nos
ignoran si somos cautelosos.

Con el paso de las horas nos iremos acostumbrando a distinguir los
puntos fuertes y débiles de cada infectado a primera vista y desde una
posición segura, de tal modo que podremos desarrollar estrategias
adaptadas a las particularidades de cada uno sin poner en juego nuestra
propia salud. Esto será fundamental si queremos tener alguna opción de
supervivencia, sobre todo porque no serán pocas las ocasiones en las que
los infectados están bloqueándonos el paso a un camino o edificio que
es necesario para nuestra misión, obligándonos irrevocablemente a buscar
el enfrentamiento. Y aunque la opción de RPG de dedicarnos a subir de
nivel eliminando a criaturas más débiles es válida, no será suficiente
de cara al combate contra los seres más poderosos.

Buscar a otros supervivientes
Aunque en mucho momentos pueda parecer lo contrario ante lo
desolador del panorama que se extiende ante nosotros, no estamos solos,
ni mucho menos. Son muchos los supervivientes que todavía nos podremos
encontrar por toda la isla, algunos de los cuales estarán en nuestro
grupo de refugiados y otros que estarán afrontando la situación por su
cuenta. Un par de los primeros casos pueden ser un hombre cuyo coche
está siendo atacado por infectados y que, de ayudarle, nos abrirá la
puerta a un almacén, u otro hombre en medio de una piscina llena de
sangre y cadáveres, llorando tras haber tenido que matar a toda su
familia infectada cuando estos intentaban acabar con él.

Son dos ejemplos muy claros de que estos supervivientes no siempre
están pensados para ser útiles; en el caso del primero, la ayuda está en
nuestras manos y nos reporta un beneficio, pero en el segundo ejemplo
no podemos hacer nada por un hombre que está roto ante la locura que se
está viviendo y lo que se ha visto obligado a hacer con sus propias
manos, salvo escuchar su relato entre lágrimas. Serán muchas las
historias similares que iremos viendo a lo largo de la isla, un pequeño
reflejo de la gravedad de la situación y de cómo está afectando a
personas muy distintas. Algo que también veremos en nuestro grupo de
refugiados, algunos muy activos y preparando todo tipo de defensas e
ideas, mientras que otros se quedan en un rincón del refugio llorando y
gritando en pleno ataque de pánico. De todos modos, no todos los humanos
serán amistosos…

Crear armamento improvisado
Una de las primeras promesas de los desarrolladores desde que empezó
a haber un fluir constante de información sobre Dead Island este mismo
año fue que las armas serían un bien muy valioso y escaso.
Efectivamente, así es, pero a un nivel aún más escaso de lo que cabría
esperar. Al principio, y generalmente al lado del refugio, hay casi
siempre un par de armas, pero en cuanto nos alejamos para realizar
alguna misión veremos cómo esas armas se van deteriorando y nos es más
difícil encontrar otras. Hablamos de cosas muy básicas, como remos de
madera o tuberías de metal, incluso palos de escobas rotos. Sobre todo
al principio, estas son nuestras armas principales y tienden a romperse
en el momento más inesperado (hay un indicador de vida del arma, pero
cuando nos rodean los enemigos y atacamos a diestra y siniestra, es
fácil olvidarse de él y que se rompa antes de lo que calculábamos).

Es ahí donde entran las mesas de trabajo en las que podremos reparar
armas (algo que será fundamental para las armas que más nos gusten, las
más difíciles de encontrar o, simplemente, las que mejor rendimiento
nos dan) o incluso improvisar nuestro propio arsenal introduciendo
mejoras. Por ejemplo, si tenemos a la chica especialista en armas
cortantes, mejorar su cuchillo será una muy buena idea, ya que es su
arma básica y suele ser muy poco funcional en su nivel básico. Claro
está, las reparaciones y mejoras son costosas, tanto de dinero como de
materiales, por lo que no nos lo podremos permitir tan a menudo como nos
gustaría y no nos arregla el problema de carencia de munición. También
podremos coger objetos del escenario, como botes de gasolina o bombonas
de gas, para lanzarlas y que exploten… si las lanzamos bien, claro está.

Buscar misiones principales y secundarias
Como es normal en un juego que, en cierta medida, se podría
considerar un sandbox, habrá dos tipos de misiones durante la aventura:
las principales, que servirán para que el argumento avance y estemos más
cerca de la salvación, y las secundarias, que nos reportarán beneficios
adicionales, servirán para ayudar a los supervivientes y nos ayudarán a
subir de nivel de cara a afrontar con más garantías los enfrentamientos
posteriores contra criaturas cada vez más peligrosas (fórmula de RPG
tradicional). En ese aspecto, el juego tiene bastantes cosas por hacer y
por lograr, y antes de cada misión se nos informará convenientemente de
la dificultad de la misma (con un rango muy engañoso en el que Difícil
es una dificultad básica) y de la recompensa que nos espera,
generalmente económica y de armamento.

Subir de nivel
Abundan los momentos en los que Dead Island presenta elementos de
RPG, y uno de esos aspectos clave es la evolución de los zombis y del
personaje. Al matar a zombis iremos ganando experiencia para subir de
nivel, y al alcanzar un nuevo nivel podremos invertir puntos de
habilidad en los árboles evolutivos propios de cada personaje. En ellos,
podremos optar por gozar de más vida, de una mayor resistencia, o
diferentes habilidades para las armas que usamos. Como siempre en estos
casos, será muy importante elegir correctamente el orden en el que
queremos evolucionar a nuestro personaje, para adaptarlo a nuestras
necesidades y evitar que un error nos lastre durante el resto de la
partida.

Aprender a mirar a tu alrededor
Dead Island es un RPG de acción que se desarrolla en primera
persona, con todo lo que ello implica: la complejidad de los combates y
la abundancia de infectados a nuestro alrededor provocarán que sea una
cámara que, a priori, parece no traernos más que disgustos. Sin embargo,
ayuda a la inmersión, ya que avanzamos con más precaución para evitar
emboscadas y sustos desagradables. Cada ruido lo analizaremos con
cuidado y no dejaremos de mirar en todas direcciones siempre que
podamos… exactamente tal y como haríamos de ser real esta situación.
Además, las pruebas de apertura de puertas y compuertas de diversa
índole son aún más intensas cuando estamos estáticos intentando hacer
algo pero no podemos movernos y oímos algo acercarse a nosotros.

Disfrutar de las vacaciones
Tal y como dicen los personajes en uno de los primeros planos con
amplias vistas del mar, el idílico paraje vacacional que se ha
convertido en una pesadilla es muy bello. A nivel estético, Dead Island
tiene grandes ideas visuales y las intenta explotar, con más éxito unas
veces que otras, pero consiguiendo siempre transmitir la sensación de
que eran unas vacaciones perfectas antes de la infección. La isla es
bastante extensa y nos encontraremos de todo, desde playa hasta montaña,
con hoteles y edificaciones varias, y por supuesto con abundancia de
carreteras por las que podremos conducir, siempre y cuando podamos
conseguir un vehículo en buenas condiciones que funcione.

Una vez destrozadas las vacaciones idílicas y todo se ha convertido
en una grotesca y sangrienta lucha por la supervivencia, Dead Island se
convierte en un RPG de acción que, por momentos, recuerda a Borderlands
pero que, en general, presenta sus propias ideas y conceptos para
explotarlos siempre que puede. Así pues, nuestras nuevas y sangrientas
vacaciones se convierten en un combate constante contra oleadas de
infectados, a los que deberemos eliminar del modo que podamos y con
abundantes logros que nos premian por realizar diversas masacres. Eso
sí, si el panorama nos tiene muy mala pinta, siempre podremos recurrir
al modo cooperativo y disfrutar de la aventura junto con hasta 3 amigos
más para que no sea tan duro afrontar las secciones más atestadas de
infestados que nos podremos encontrar por la isla.

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